Abogado.Consultor en Planeamiento Estratégico y Diseño de Proyectos Sociales. Presidente del Centro Internacional de la Democracia CID.www.cid21.com.ar. Lima-Perú

sábado, 17 de septiembre de 2011

LA INCOMPATIBILIDAD DE EJERCER ACTIVIDADES PRIVADAS DURANTE EL EJERCICIO DE LA FUNCION PUBLICA: EL CASO DE LA MINISTRA DE CULTURA SUSANA BACA ¿MINISTRO O CANTANTE?

El gobierno de Ollanta Humala ha decidido nombrar como ministra de Cultura a la señora Susana Baca, una destaca cantante y compositora, que hasta hace poco nunca tuvo participación política o notoria gestión en los asuntos del Estado. 

La elección de la mencionada artista –como de cualquier otra persona- en un alto cargo político revela la capacidad de Humala como gobernante y como estratega en la selección de su nuevo gabinete. La importancia de la elección merece ser analizada,  porque involucra a fin de cuentas a dos personas: al gobernante y al ministro, y el hecho trasciende aún más, debido a su profunda significación en la hora actual en donde está de por medio el cumplimiento de las promesas electorales, la lucha contra la corrupción, la reforma y modernización del Estado, etc.

Hace más de cinco siglos Nicolás Maquiavelo en “El Príncipe” escribía la siguiente recomendación para Lorenzo de Médicis: “No es de poca importancia para un príncipe la elección de los ministros, los cuales son buenos o no según la prudencia del príncipe. La primera conjetura que se hace sobre el talento de un príncipe es ver los hombre que tiene alrededor; cuando son suficientes y fieles, siempre se le puede considerar inteligente, porque ha sabido conocerlo bastante bien y mantenerlos fieles; pero, cuando sean de otro modo, siempre se puede formar sobre el un juicio poco favorable: pues, el primer error que comete, lo comete en esta elección” ([1]).

En efecto, la sabiduría y prudencia del gobernante en la elección de sus ministros se pone a prueba y durará por el lapso de todo el periodo presidencial. Manuel Vicente Villarán, el prestigioso jurista peruano de principios del siglo pasado escribió su magnifica monografía titulada “Posición Constitucional de los Ministros en el Perú” ([2]), parece haberse anticipado a los eventos que suceden tan frecuentemente en la política peruana, como lo es la designación de advenizos en los asuntos públicos, así sostiene:

 “En la extensa lista de centenares de ciudadanos que han sido Ministros, es escaso el número de los que demostraron talento político o pericia en la especialidad de su ministerio. Fueron designados sin averiguar ni tomar en cuenta sus aptitudes para la función. Llegaron así a los Gabinetes buen número de personas que no sabían  ni podían aprender gran cosa sobre los negocios públicos a su cargo” ([3])

Apenas se cumplirán dos meses de haber asumido la jefatura de Estado y Humala podría enfrentar su primera crisis ministerial, su Ministra de Cultura ha abandonado su cartera para dedicarse a sus actividades artísticas en el extranjero.

Este hecho merece ser ahora analizado a la luz de la normatividad. ¿Es legal el comportamiento de Susana Baca?
 
El Artículo 126° de la Constitución Política señala:

“Todo acuerdo del Consejo de Ministros requiere el voto aprobatorio de la mayoría de sus miembros, y consta en acta.

Los ministros no pueden ejercer otra función pública, excepto la legislativa.

Los ministros no pueden ser gestores de intereses propios o de terceros ni ejercer actividad lucrativa, ni intervenir en la dirección o gestión de empresas ni asociaciones privadas”.

La prohibición constitucional aplicable a Susana Baca se encuentra en el tercer párrafo del referido artículo, “no puede ejercer actividad lucrativa”. Resulta pues, inadmisible que el máximo funcionario de un sector de la Administración Pública se dedique paralela o simultáneamente a sus asuntos privados percibiendo una doble remuneración: la que percibe como ministro y como agente particular.

La norma constitucional es similar a la enunciada en el artículo 219 de la Constitución de 1979, Marcial Rubio y Enrique Bernales al comentar dicho precepto señalaban entonces:

“Salvo esa excepción (se refieren a la función legislativa) lo Ministros no pueden ejercer actividad lucrativa, ni intervenir, directa ni indirectamente, en la dirección o gestión de empresa ni asociación privada. La medida tiene un carácter preventivo y se inspira en la necesidad de garantizar la moral administrativa evitando los peculados, la corrupción y el enriquecimiento ilícito. De modo complementario ha debido establecerse la obligación de la declaración jurada antes y después del cargo, la prohibición de obsequios y de percepción de comisiones” ([4]).

La señora Baca debería renunciar inmediatamente al cargo de ministro, de lo contrario, podría ser acusada constitucionalmente por infracción a la Constitución.

El gesto que realiza la señora Baca –en la Política importa también las apariencias- afecta a la imagen del Gobierno, pues, le resta seriedad y con su proceder demuestra desprecio o ignorancia por la designación ministerial. Además de la evidente infracción constitucional, el proceder de la señora Baca trasgrede los siguientes dispositivos legales:

El Reglamento del Decreto Legislativo Nº276 aprobado por Decreto Supremo Nº 005-90-PCM:

Artículo 131.- Los funcionarios y servidores deben supeditar sus intereses particulares a las condiciones de trabajo y a las prioridades fijadas por la autoridad competente en relación a las necesidades de la colectividad.


La Ley del Código de Ética de la Función Pública, Ley Nº 27815:

Artículo 8.- Prohibiciones Éticas de la Función Pública
El servidor público está prohibido de:
1. Mantener Intereses de Conflicto
Mantener relaciones o de aceptar situaciones en cuyo contexto sus intereses personales, laborales, económicos o financieros pudieran estar en conflicto con el cumplimento de los deberes y funciones a su cargo.

Ergo, no quisiéramos anticipar el futuro, pero, la presencia de Baca es ya un lastre para el gobierno de Humala, un flanco débil que la oposición atacará. El actual proceder de Baca  y su designación ministerial constituyen ya  un gravísimo error, una mala elección que hizo el gobernante, idem, un pésimo ejemplo que muestra la señora Susana Baca, dado que,  su proceder es contrario e incompatible con la función pública que está al servicio exclusivo de la Nación  y del Estado.

La señora Baca tiene vocación de cantante, pero ... no tiene vocación de servicio público al Estado.



[1] MAQUIAVELO, Nicolás. “El Príncipe” Trad. De Angeles Cardona Editorial Bibliotex Barcelona España  Capítulo XXII “De los secretarios que los príncipes tienen a su lado” p.109
[2] VILLARAN, Manuel Vicente. “Posición consitucional de los Ministros en el Perú” Editorial Cuzco S.A. Editores Lima-Perú 1994
[3] Ob. Cit. p.68
[4] RUBIO CORREA, Marcial y BERNALES BALLESTEROS Enrique. “Constitución y sociedad Política” Mesa Redonda Editores Lima Perú 1983 p.380
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